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La Gorda, perezosa de dos dedos

La Gorda llego después de ocho largos años de cautiverio en una casa en el departamento de Tolima. La compraron “donde siempre”, en Córdoba, en Colomboy como una bebe. Después de ocho años la decomisaron, la llevaron en un sitio de acopio de animales silvestres. Después de dos meses de depresión y de no saber qué hacer con ella llego al CRRX.

la-gorda-2Con mucha consideración hacia su estado anímico y su condición física le dejamos en una burbuja, su hábitat de rehabilitación  solo para ella. La observábamos permanentemente, le ayudamos con esencias florales para sobreponerse a la depresión. La Gorda casi no se movía, nada ni nadie le motivaba para ir curioseando el espacio. No entendía por qué de repente estaba en un sitio diferente al que estaba acostumbrada desde hace ocho años. Sus ojos nos decían esto.

Gradualmente comenzó a interesarse por el follaje que se le suministraba siempre fresco, por el olor del bosque,  de la lluvia. Los sonidos de los pájaros la causaban la curiosidad, el cambio del día a noche también.

la-gorda-1Así comenzó a explorar el espacio y practicar su motricidad. Después de tres meses escapo  por primera vez y la dejamos escapar. No se alejó mucho de su burbuja. La llevamos a un sitio mucho más grande, donde de nuevo escapo y se quedó libre otros tres meses. Exploraba el sitio, le encantaba asolearse en las horas de la tarde.

Finalmente se liberó en el desatiento de Córdoba donde nació. No dudo en salir del guacal de inmediato y subir a los últimos copos de los árboles de un bosque bien protegido. Meses después de la liberación se pudo observar en diferentes partes de su nueva casa.

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